Fraude con tarjeta de cr

El fraude con tarjeta de crédito implica el uso no autorizado de la información de la tarjeta de crédito de una persona con el propósito de cargar compras en la cuenta de la víctima o extraer fondos de su cuenta. El fraude con tarjeta de crédito está considerado como una forma de robo de identidad. Debido a la popularidad de las compras en línea, los delincuentes ya no necesitan una tarjeta de crédito física. Con el nombre del titular, el número de la tarjeta de crédito y la fecha de vencimiento es suficiente. Cuando un pirata informático (hacker) abre una base de datos o hay una falla en el sistema y se libera la información de las tarjetas de crédito de sus usuarios, inmediatamente millones de cuentas se convierten en potenciales víctimas de este delito. Sin embargo, la ley federal limita la responsabilidad de los titulares de las tarjetas a $50 en caso de robo. La mayoría de los bancos exoneran este monto si el titular firma una declaración jurada con la descripción del robo.

Los sistemas de fraude con tarjetas de crédito se clasifican en dos categorías generales: solicitud fraudulenta de tarjeta y apropiación fraudulenta de cuenta. En el primer caso, los estafadores abren cuentas de tarjetas de crédito a nombre de otra persona. Esto ocurre cuando el delincuente tiene suficiente información sobre la víctima para completar la solicitud de la tarjeta de crédito. Por otro lado, el delincuente puede falsificar documentación. Este sistema representa un grave problema porque el delincuente puede realizar numerosas compras sin que la víctima se entere. El estado de cuenta puede tardar un mes en llegar, si es que llega.

En general, las apropiaciones fraudulentas de cuentas implican que el delincuente se apodera de una cuenta existente. Con suficiente información personal sobre la víctima, el delincuente se comunica con el banco o con la compañía de la tarjeta de crédito y solicita que se cambie la dirección de facturación. Luego, denuncia la pérdida o el robo de la tarjeta de crédito y solicita que se envíe otra tarjeta a la nueva dirección. De esta manera, el delincuente puede realizar compras fraudulentas con la tarjeta.  Otro método de apropiación fraudulenta de cuenta es la duplicación de tarjetas de crédito. Los empleados que tienen acceso a las tarjetas de crédito de los clientes toman nota de la información de la tarjeta y la utilizan de manera fraudulenta.

 

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