Women and Justice: Court: Tribunal Apelaciones Penal 2º Tº (Second Criminal Court of Appeals)

Domestic Case Law

AA v. Fiscalía General de la Nación, Caso No. 413/2008 Tribunal Apelaciones Penal 2º Tº (Second Criminal Court of Appeals) (2008)

Domestic and intimate partner violence

The Trial Court sentenced the accused (AA) to 10 months with a suspended sentence for the crime of domestic violence against his wife (BB). AA intimidated and committed continuous acts of violence against BB. The Trial Court deemed the continuous and manipulative nature of this violence to be an aggravating circumstance. AA appealed, arguing that the Trial Court had improperly analyzed the evidence and that there was not enough evidence to convict him. The Appeals Court determined that the evidence on file should be analyzed in the context of the contentious relationship between AA and BB. While AA argued that BB had mental problems, the court found this argument a mere pretext to deflect attention away from his own misconduct. The facts of the case showed that BB supported the home and paid for AA’s expenses, which demonstrated that AA had interests in BB aside from affection. The doorman of the building where AA and BB lived testified that he once saw AA breaking things in a violent rampage. This  testimony contradicted AA’s statement that he was not destructive. The Appeals Court found that there was sufficient evidence in the record to demonstrate AA’s guilt and affirmed the decision of the Trial Court.

El Tribunal de Primera Instancia condenó al acusado (AA) a 10 meses con una sentencia suspendida por el delito de violencia doméstica contra su esposa (BB). AA intimidó y cometió actos continuos de violencia contra BB. El Tribunal de Primera Instancia consideró que la naturaleza continua y manipuladora de esta violencia era una circunstancia agravante. AA apeló, argumentando que el Tribunal de Primera Instancia había analizado incorrectamente las pruebas y que no había suficientes pruebas para condenarlo. El Tribunal de Apelaciones determinó que la evidencia en el archivo debe analizarse en el contexto de la relación entre AA y BB. Mientras AA argumentó que BB tenía problemas mentales, el tribunal consideró este argumento como un simple pretexto para desviar la atención de su propia mala conducta. Los hechos del caso mostraron que BB apoyaba la casa y pagaba los gastos de AA, lo que demuestra que AA tenía intereses en BB además de ser afectuoso. El portero del edificio donde vivían AA y BB testificó que una vez vio a AA rompiendo cosas en un violento alboroto. Este testimonio contradecía la declaración de AA de que no era destructivo. El Tribunal de Apelaciones determinó que había pruebas suficientes en el expediente para demostrar la culpabilidad de AA y afirmó la decisión del Tribunal de Primera Instancia.