Women and Justice: Location

International Case Law

Case of María Eugenia Morales de Sierra v. Guatemala Inter-American Court of Human Rights (2001)

Gender discrimination

On February 22, 1995 petitioners, the Center for Justice and International Law and María Eugenia Morales de Sierra, brought a claim against the state of Guatemala alleging that certain articles of the Civil Code of the Republic of Guatemala contravened Articles 1(1), 2, 17 and 24 of the American Convention on Human Rights and the Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination against Women (CEDAW). The relevant articles of the Civil Code of the Republic of Guatemala conferred the power to represent the marital union to the husband, setting aside only exceptional instances when the wife might exercise this authority; imbued the husband with the right to administer marital property, again limiting the wife’s power to exceptional circumstances; delegated the duty to care for minor children and the home to women, permitting professional engagement outside the home only to the extent that it does not impede her primary role as a mother and homemaker; instilled in men the power to oppose their wife’s activities in court “as long as he provides for her and has justified reasons”; conferred upon men the authority to represent marital children in court and to administer their property; and prevented women from exercising certain forms of guardianship. The Guatemalan Court of Constitutionality upheld these laws using women’s protection and juridical certainty as justification. The Inter-American Court, however, held that these provisions in the Guatemalan Civil Code were not justifiable. The challenged Articles were found to violate the rights established under the American Convention and CEDAW. Articles 1(1), 2, 17 and 24 of the American Convention oblige the state to guarantee the rights enshrined in the Convention, to adopt legislative measures that protect those rights, to ensure gender equality within the institution of marriage and to ensure equal treatment before the law respectively. Articles 15 and 16 of CEDAW mandate that women have equal capacity in civil matters, especially those regarding contract and property rights, and that states take appropriate measures to eliminate discrimination related to marital and family matters. The Articles in the Guatemalan Code deprived María Eugenia Morales de Sierra, and all Guatemalan women, of their rights as guaranteed in the American Convention, preventing them from advocating for their legal interests, reinforcing antiquated notions of gender roles within marriage and perpetuating systemic disadvantages that women in Guatemala face. The Court ordered Guatemala to conform its Civil Code to meet the standards enshrined in the American Convention and to compensate María Eugenia Morales de Sierra for her suffering.

 

El 22 de febrero de 1995, los peticionarios, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional y María Eugenia Morales de Sierra, presentaron una demanda contra el estado de Guatemala alegando que ciertos artículos del Código Civil de la República de Guatemala contradecían los artículos 1 (1), 2 , 17 y 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Los artículos relevantes del Código Civil de la República de Guatemala: le confieren a los esposos la facultad de representar a la unión marital, dejando de lado solo unos pocos casos excepcionales en los que las esposas podrian ejercer esta autoridad; le otorgan al esposo el derecho de administrar bienes conyugales, lo que en efecto limita el poder de la esposa a circunstancias excepcionales; delegan el deber de cuidar a los niños menores y el hogar a las mujeres, permitiendo el compromiso profesional fuera del hogar solo en la medida en que no impida su papel principal como madre y ama de casa; le dan a los hombres el poder de oponerse a las actividades de su esposa en la corte "siempre que él la cuide y tenga razones justificadas;" le confirien a los hombres la autoridad de representar a los hijos conyugales en los tribunales y administrar sus bienes; y le impiden a las mujeres ejercer ciertas formas de tutela. La Corte de Constitucionalidad de Guatemala confirmó estas leyes utilizando la protección de las mujeres y la seguridad jurídica como justificación. Sin embargo, la Corte Interamericana sostuvo que estas disposiciones del Código Civil de Guatemala no eran válidas. Se determinó que los Artículos impugnados violan los derechos establecidos en la Convención Americana y la CEDAW. Los artículos 1 (1), 2, 17 y 24 de la Convención Americana obligan al estado a garantizar los derechos consagrados en la Convención, a adoptar medidas legislativas que protejan esos derechos, a garantizar la igualdad de género en la institución del matrimonio, y a garantizar la igualdad de trato ante la ley. Los artículos 15 y 16 de la CEDAW exigen que las mujeres tengan la misma capacidad en materia civil, especialmente las relacionadas con los derechos contractuales y de propiedad, y que los estados tomen las medidas adecuadas para eliminar la discriminación relacionada con cuestiones maritales y familiares. Los artículos del Código de Guatemala privaron a María Eugenia Morales de Sierra (y a todas las mujeres guatemaltecas) de sus derechos garantizados en la Convención Americana, impidiéndoles defender sus intereses legales, reforzando las nociones anticuadas de los roles de género dentro del matrimonio, y perpetuando desventajas sistémicas a las que las mujeres guatemaltecas son sometidas. La Corte ordenó a Guatemala que cumpliera con su Código Civil para satisfacer los estándares establecidos en la Convención Americana y para compensar a María Eugenia Morales de Sierra por su sufrimiento.

 

 



Case of Plan de Sánchez Massacre v. Guatemala Inter-American Court of Human Rights (2004)

Gender-based violence in general

On July 18, 1982, special forces murdered 268 people in Plan de Sanchez, Guatemala, predominantly indigenous Mayans. The massacre was part of a broader state policy to counter insurrection that targeted indigenous populations and ravaged communities. During the attack an estimated twenty girls and young women were rounded up, raped and murdered. The remainder of the detainees was killed by grenade and open fire. The representatives of the victims and their next of kin brought suit against the State of Guatemala alleging various violations of the American Convention on Human Rights including Article 1(1): the obligation to respect the rights enshrined in the American Convention on Human Rights, Article 5: the right to humane treatment, Article 8: the right to a fair trial, Article11: the right to privacy, Article 12: the right to freedom of conscience and religion, Article 16: the right to freedom of association, Article 21: the right to property, Article 24: the right to equal protection and Article 25: the right to judicial protection. Guatemala acknowledged the international responsibility of the State and stipulated to the facts of the case before the Inter-American Court. The Court held that, in accordance with the State’s own acknowledgement, Guatemala was in breach the American Convention. With particular regard to Article 24 and 25, the Guatemalan Army abused and raped women and girls of Mayan decent during its genocidal counter-insurgence policy. These women had no recourse to the law. The Court found that the State had aggravated international responsibility for the commission of a State Crime, the commission of which was facilitated by the State’s intention, omission or tolerance during a period of grave human rights violations. The State and its agents, including the Guatemalan Army and civil collaborators, were held responsible for the tragedy that occurred at Plan de Sanchez. 

 

El 18 de julio de 1982, fuerzas especiales asesinaron a 268 personas en Plan de Sánchez, Guatemala, las cuáles eran predominantemente mujeres indígenas mayas. La masacre fue parte de una política estatal más amplia para contrarrestar la insurrección dirigida a las poblaciones indígenas y otras comunidades devastadas. Durante el ataque, aproximadamente veinte niñas y mujeres jóvenes fueron detenidas, violadas, y asesinadas. El resto de los detenidos fueron asesinados con granadas y a fuego abierto. Los representantes de las víctimas y sus familiares presentaron una demanda contra el Estado de Guatemala alegando varias violaciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, las cuáles incluían el artículo 1 (1): la obligación de respetar los derechos consagrados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, Artículo 5: el derecho a un trato humanitario, Artículo 8: el derecho a un juicio justo, Artículo 11: el derecho a la privacidad, Artículo 12: el derecho a la libertad de conciencia y de religión, Artículo 16: el derecho a la libertad de asociación, Artículo 21: el derecho a la propiedad, Artículo 24: el derecho a protección igualitaria y el Artículo 25: el derecho a la protección judicial. Guatemala reconoció la responsabilidad internacional del Estado y presentó los hechos del caso ante la Corte Interamericana. La Corte sostuvo que, de acuerdo con el propio reconocimiento del Estado, Guatemala infringió la Convención Americana. Con especial atención a los Artículos 24 y 25, el Ejército de Guatemala abusó y violó a mujeres y niñas mayas en su política de contrainsurgencia genocida. Estas mujeres no podían recurrir a la ley. La Corte determinó que el Estado agravaba la responsabilidad internacional ya que el crimen fue cometido por el Estado mismo. Dicho acto se vió facilitado por la intención, omisión o tolerancia del gobierno durante un período de graves violaciones de derechos humanos. El Estado y sus agentes, incluído el Ejército de Guatemala y colaboradores civiles fueron declarados responsables de la tragedia ocurrida en el Plan de Sánchez.



Case of the “Las dos Erres” Massacre v. Guatemala Inter-American Court of Human Rights (2009)

Gender violence in conflict

Between December 6 and 8, 1982 a specialized group of the Guatemalan armed forces executed 251 members of the “Las Dos Erres” community. Among those killed were women and children. Women and girls, in particular, were raped and subjected to forced abortion. Soldiers beat pregnant women, at times jumping on their stomachs causing miscarriage. The case was brought before the Inter-American Court following the State’s inability or unwillingness to seek justice on behalf of the victims and their next of kin. The case against the State alleged violations of Article 1(1): the obligation to respect the rights enshrined in the American Convention on Human Rights; Article 8: the right to a fair trial; and Article 25: the right to judicial protection and enforcement. The Court held that the investigation carried out by the Guatemalan State was insufficient and that the State has a positive obligation to diligently investigate the facts of a given case. With regard to women’s rights, the Court found that the Convention of Belém do Pará, which requires that states diligently investigate and punish acts of violence against women, applied to the present case even though the Convention was not in effect at the time of the massacre. The Court found that the act of raping women during the conflict was a state practice “directed to destroying the dignity of women at a cultural, social, family and individual level” (Case of the “Las dos Erres” Massacre ¶139). The State’s failure to investigate and punish the crimes committed was held to be a violation of the American Convention and the Convention of Belém do Pará and the Court ordered the State to provide various forms of reparation including: restitution, rehabilitation and guarantees of non-repetition. In addition the Court ordered the State to “locate, prosecute, and punish the masterminds and perpetrators” (Case of the “Las dos Erres” Massacre ¶229), prohibited amnesty and mandated that alleged acts of torture and violence against girls and women, in particular, be investigated.

 

Entre el 6 y el 8 de diciembre de 1982, un grupo especializado de las fuerzas armadas guatemaltecas ejecutó a 251 miembros de la comunidad conocida como "Las Dos Erres." Entre los muertos había mujeres y niños. Las mujeres y las niñas, en particular, fueron violadas y sometidas a abortos forzados cuando los soldados golpearon a las mujeres embarazadas, a veces saltando sobre sus estómagos, causando así abortos involuntarios. El caso se presentó ante la Corte Interamericana tras la incapacidad o falta de voluntad del Estado en reclamar justicia en nombre de las víctimas y sus familiares. El caso contra el Estado alegó violaciones al artículo 1 (1): la obligación de respetar los derechos consagrados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos; Artículo 8: el derecho a un juicio justo; y Artículo 25: el derecho a la protección judicial y la ejecución. La Corte determinó que la investigación realizada por el gobierno guatemalteco había sido insuficiente y que el Estado tiene la obligación de investigar diligentemente los hechos de cada caso. Con respecto a los derechos de las mujeres, la Corte determinó que la Convención de Belém do Pará, que exige que los estados investiguen y castiguen con diligencia los actos de violencia contra las mujeres, se aplicaban al presente caso, aunque la Convención no estuviera vigente en el momento de la masacre. El Tribunal determinó que el acto de violar a las mujeres en épocas de conflicto era una práctica estatal "dirigida a destruir la dignidad de las mujeres a nivel cultural, social, familiar e individual" (Caso de la Masacre de "Las dos Erres", párrafo 139). El hecho de que el Estado no investigara y sancionara los delitos cometidos era una violación de la Convención Americana. La Convención de Belém do Pará y la Corte le ordenaron al Estado proporcionar diversas formas de reparación, entre ellas: restitución, rehabilitación, y garantías de no repetición. Además, la Corte le ordenó al gobierno "localizar, procesar y sancionar a los autores intelectuales y perpetradores" (Caso de la Masacre de "Las dos Erres", párrafo 229), y le prohibió la amnistía, ordenando que los presuntos actos de tortura y violencia contra niñas y mujeres fueran investigados con particularidad. 



Molina-Theissen v. Guatemala Inter-American Court of Human Rights (2004)

Sexual violence and rape

This case was submitted to the Court by the IACtHR to determine if human rights violations were committed by Guatemala in relation to the forced disappearance of 14-year old Marco Antonio Molina Thiessen by the Guatemalan army. The Molina Thiessen family was comprised of left-leaning academics and was therefore considered a threat to the military regime in place at the time of the forced disappearance. Prior to child's disappearance, his sister, Emma Guadalupe, was detained and illegally incarcerated, during which time she was repeatedly raped and physically and psychologically tortured. She managed to escape and Marco Antonio's abduction was seen as retaliation against the family for Emma Guadalupe's escape. After the forced disappearance, the Molina Thiessen family never again saw Marco Antonio and was forced to seek political asylum in a number of other countries. Guatemala acknowledged its international responsibility for these incidents. The Court found Guatemala to have violated numerous articles of the American Convention on Human Rights to the detriment of Marco Antonio, and "Articles, 5(1) and 5(2) (Right to Humane Treatment); 8 (Right to a Fair Trial); 17 (Rights of the Family), and 25 (Judicial Protection) of the American Convention on Human Rights, and that it failed to comply with the obligations established in Articles 1(1) (Obligation to Respect Rights) and 2 (Domestic Legal Effects) thereof, to the detriment of the next of kin of Marco Antonio Molina Theissen," including his sister, Emma Guadalupe.

 

Este caso fue presentado a la Corte por la Corte Interamericana de Derechos Humanos para determinar si Guatemala cometió violaciones de los derechos humanos en relación con la desaparición del ejército guatemalteco de Marco Antonio Molina Thiessen, de 14 años. La familia Molina Thiessen estaba compuesta por académicos de izquierda politicamente y, por lo tanto, se consideraba una amenaza para el régimen militar vigente en el momento de la desaparición. Antes de la desaparición del niño, su hermana, Emma Guadalupe, fue detenida y encarcelada ilegalmente, tiempo durante el cual fue violada repetidamente y torturada física y psicológicamente. Ella logró escapar y el secuestro de Marco Antonio fue visto como una represalia contra la familia por su escape. Después de la desaparición de Marco Antonio, la familia Molina Thiessen nunca más volvió a verlo y se vio obligada a buscar asilo político en otros países. Guatemala reconoció su responsabilidad internacional por estos incidentes. La Corte determinó que Guatemala había violado numerosos artículos de la Convención Americana sobre Derechos Humanos en detrimento de Marco Antonio, y "Artículos, 5 (1) y 5 (2) (Derecho a un trato humano); 8 (Derecho a un juicio justo 17; (Derechos de la familia), y 25 (Protección judicial) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y que no cumplió con las obligaciones establecidas en los Artículos 1 (1) (Obligación de respetar los derechos) y 2 (Derechos nacionales). Efectos legales), en el detrimento de los familiares de Marco Antonio Molina Theissen," incluída su hermana, Emma Guadalupe.



Plan de Sánchez Massacre v. Guatemala Inter-American Court of Human Rights (2004)

Gender-based violence in general, Sexual violence and rape

The IACHR submitted this case to the Court, alleging violations by Guatemala of the rights to humane treatment, to judicial protection, to fair trial, to equal treatment, to freedom of conscience and of religion, and to private property, in combination with the obligation to respect rights. These allegations arose from a massacre carried out by the Guatemalan army against a primarily Mayan community. During the massacre, approximately 20 girls ages 12 to 20 were mistreated, raped and murdered. Guatemala acknowledged its international responsibility for the massacre and withdrew any objections to the allegations. The Court found that Guatemala "breached the rights set forth in Articles 5(1) and 5(2) (Right to Humane Treatment); 8(1) (Right to Fair Trial); 11 (Right to Privacy); 12(2) and 12(3) (Freedom of Conscience and Religion); 13(2) paragraph a and 13(5) (Freedom of Thought and Expression), 16(1) (Freedom of Association), 21(1) and 21(2) (Right to Property), 24 (Right to Equal Protection) and 25 (Right to Judicial Protection) of the American Convention on Human Rights; and that it did not fulfill the obligation to respect rights set forth in Article 1(1) of that Convention, as set forth in paragraphs 47 and 48 of the instant Judgment." 

 

La Corte Interamericana de Derechos Humanos presentó este caso a la Corte, alegando violaciones por parte de Guatemala de los derechos humanos, con respecto a la protección judicial, a un juicio justo, a un trato igualitario, a la libertad de conciencia y de religión, y a la propiedad privada, en combinación con la obligación de respetar dichos derechos. Estas acusaciones surgieron a partir de una masacre llevada a cabo por el ejército guatemalteco contra una comunidad principalmente maya. Durante la masacre, aproximadamente 20 niñas de 12 a 20 años fueron maltratadas, violadas y asesinadas. Guatemala reconoció su responsabilidad internacional por la masacre y retiró cualquier objeción a las acusaciones. El Tribunal determinó que el país "violó los derechos establecidos en los artículos 5 (1) y 5 (2) (Derecho a un trato humano); 8 (1) (Derecho a un juicio justo); 11 (Derecho a la privacidad); 12 (2) ) y 12 (3) (Libertad de conciencia y religión); 13 (2) párrafos a y 13 (5) (Libertad de pensamiento y expresión), 16 (1) (Libertad de asociación), 21 (1) y 21 ( 2) (Derecho a la propiedad), 24 (Derecho a la igualdad de protección) y 25 (Derecho a la protección judicial) de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y que no cumplió con la obligación de respetar los derechos establecidos en el artículo 1 (1) de esa Convención, tal como se establece en los párrafos 47 y 48 de la presente Sentencia. "



Maria Eugenia Morales de Sierra v. Guatemala Inter-American Commission on Human Rights (2001)

Gender discrimination

Discrimination in marriage.  Challenge to Articles 109, 110, 113, 114, 115, 131, 133, 255 and 317 of the Guatemalan Civil Code, which define role of each spouse within the institution of marriage, creating distinctions between men and women in violation of Articles 1(1), 2, 17 and 24 of the American Convention on Human Rights.

 

Discriminación en el matrimonio. Desafío a los artículos 109, 110, 113, 114, 115, 131, 133, 255 y 317 del Código Civil de Guatemala, los cuáles definen el papel de cada cónyuge dentro de la institución del matrimonio, creando distinciones entre hombres y mujeres en violación de los artículos 1 ( 1), 2, 17 y 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.



“White Van" (Paniagua-Morales et al.) v. Guatemala Inter-American Court of Human Rights (1998)

Acid violence

The IACHR submitted this case to the Court to determine whether Guatemala had violated the American Convention on Human Rights by "acts of abduction, arbitrary detention, inhuman treatment, torture and murder committed by agents of the State, of Guatemala against eleven victims," some of them women. The Court held that Guatemala violated Articles 1(1), 4(1), 5(1), 5(2), 8(1) and 25 of the American Convention on Human Rights, as well as Articles 1, 6 and 8 of the Inter-American Convention to Prevent and Punish Torture. The Court ordered Guatemala to investigate and punish those responsible for the violations, and to pay reparations to the victims and their next of kin.

 

La Comisión Internacional de Derechos Humanos presentó este caso a la Corte para determinar si Guatemala había violado la Convención Americana sobre Derechos Humanos por "actos de secuestro, detención arbitraria, trato inhumano, tortura y asesinato cometidos por agentes del Estado de Guatemala contra once víctimas", algunos de ellas mujeres. La Corte sostuvo que Guatemala en efecto violó los artículos 1 (1), 4 (1), 5 (1), 5 (2), 8 (1) y 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, así como los artículos 1, 6 y 8. de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura. La Corte le ordenó a Guatemala investigar y sancionar a los responsables de las violaciones, y pagar compensación a las víctimas y sus familiares.



Domestic Case Law

The cases against Daniel Martinez, Manuel Pop Sun, Reyes Collin Gualip and Lieutenant Carlos Carías First Tribunal of Criminal Sentencing, Narco-trafficking and Crimes against the Environment (2011)

Gender violence in conflict

The cases against Daniel Martinez, Manuel Pop Sun, Reyes Collin Gualip and Lieutenant Carlos Carías, First Tribunal of Criminal Sentencing, Narco-trafficking and Crimes against the Environment (Tribunal Primero de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente de Guatemala, 2011. Crimes against humanity, genocide. In 2009, following the decision in the case of the “Las dos Erres” Massacre, the Supreme Court of Justice ordered the State to continue cases against those involved is the massacres perpetrated during Guatemala’s civil war. A case was brought against Daniel Martinez, Manuel Pop Sun, Reyes Collin Gualip and Lieutenant Carlos Carías in the First Tribunal of Criminal Sentencing, Narco-trafficking and Crimes against the Environment in Guatemala. The accused were sentenced to 6,060 years in prison for crimes against humanity, including sexual violations, and the murder of 201 locals from Dos Erres, of which they will each serve the maximum of 50 years. The conviction of four members of Guatemalan Special Forces was a step towards fulfilling the requirements imposed by the Inter-American Court to end impunity in Guatemala. Another Guatemalan ex-Soldier, Pedro Pimental Rios, was sentenced to 6,060 years by a three judge panel after being extradited from the United States just months later on March 12, 2012. He will also serve the maximum sentence in Guatemala, 50 years.

 

Los casos son contra Daniel Martínez, Manuel Pop Sun, Reyes Collin Gualip, y el teniente Carlos Carías, Primer Tribunal de Sentencias Penales, Narco-Tráfico y Delitos contra el Medio Ambiente (Tribunal Primero de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente de Guatemala, 2011). Los crímenes alegados son humanitarios y de genocidio. En 2009, tras la decisión en el caso de la Masacre de "Las dos Erres", la Corte Suprema de Justicia ordenó al Estado que continuara los casos contra los involucrados, en la masacre perpetrada durante la guerra civil de Guatemala. Los casos fueron traídos contra Daniel Martínez, Manuel Pop Sun, Reyes Collin Gualip, y el teniente Carlos Carías en el Primer Tribunal de Sentencias Penales, Narco-Tráfico y Crímenes contra el Medio Ambiente en Guatemala. Los acusados fueron sentenciados a 6,060 años de prisión por los crímenes humanitarios, incluyendo violaciones sexuales, y el asesinato de 201 lugareños de Dos Erres, de los cuales cada uno servirá el máximo de 50 años. La noción de cuatro miembros de las Fuerzas Especiales de Guatemala fue un paso hacia el cumplimiento de los requisitos impuestos por la Corte Interamericana para poner fin a la impunidad en Guatemala. Otro ex soldado guatemalteco, Pedro Pimental Rios, fue condenado a 6,060 años por un panel de tres jueces luego de ser extraditado de los Estados Unidos unos meses después, el 12 de marzo de 2012. Él también cumplirá la pena máxima en Guatemala, 50 años.



Sentence of the Constitutional Court 936-95 Constitutional Court [Guatemala] (1996)

Gender discrimination

Court held that a criminal law that punished female adultery more severely than male adultery was unconstitutional, in violation of the idea of equality among persons, as well as equality between married people.

 

El tribunal sostuvo que una ley penal la cual castigaba el adulterio femenino más severamente que el adulterio masculino era inconstitucional y violaba la idea de igualdad entre las personas, así como la igualdad entre las personas casadas.



Reports

Guatemala's 8 Law: Progress Against Impunity? (2010)

Femicide

Guatemala Human Rights Commission releases report one year after Guatemalan Law Against 8 passed.

 

La Comisión de Derechos Humanos de Guatemala publicó un reporte un año después de que la Ley 8 pasara.