A.F. re: Self-Satisfying Measure

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A.F. sought an abortion for her 15-year-old daughter, A.G., whose stepfather raped and impregnated her. The courts of first and second instance rejected A.F.’s petition because Argentina’s criminal code permits abortion in cases of sexual assault of a mentally impaired woman and A.G. is not mentally impaired. The appellate court, however, authorized the abortion, holding that the relevant statute should be read broadly to encompass all pregnancies resulting from sexual assault. Following the abortion, the local guardian ad-litem and family representative (“Tutor Ad-litem y Asesor de Familia e Incapaces”) challenged the appellate court’s decision on the basis that the appellate court’s broader interpretation of the statute violated constitutional protections for the fetus as well as protections found in treaties to which Argentina is a signatory. Despite the abortion having already been performed, the Supreme Court agreed to adjudicate the matter given its importance and affirmed the appellate court’s ruling, noting that (1) certain of the referenced treaties had been expressly amended to permit abortions resulting from sexual assault and (2) any distinction between victims of sexual assault who are mentally impaired in relation to those who are not is irrational and therefore unconstitutional.

A.F. buscó un aborto para su hija de 15 años, A.G., cuyo padrastro la violó y la dejó embarazada. Los tribunales de primera y segunda instancia rechazaron la petición de A.F. porque el código penal de Argentina solo permite el aborto en casos de agresión sexual a una mujer con discapacidad mental y A.G. no tenía discapacidad mental. Sin embargo, la corte de apelaciones autorizó el aborto, sosteniendo que el estatuto relevante debe leerse de manera amplia para abarcar todos los embarazos resultantes de agresión sexual. Tras el aborto, el tutor ad-litem local y el representante de la familia ("Tutor Ad-litem y Asesor de Familia e Incapaces") discutieron la decisión de la corte de apelaciones sobre la base de que la interpretación más amplia del estatuto de la corte de apelaciones violaba las protecciones constitucionales para el feto así como las protecciones que se encuentran en los tratados de los que Argentina es signataria. A pesar de que el aborto ya se había realizado, la Corte Suprema acordó adjudicar el asunto dada su importancia y ratificó el fallo de la corte de apelaciones, señalando que (1) algunos de los tratados referenciados habían sido enmendados expresamente para permitir abortos resultantes de agresión sexual y (2) ) Cualquier distinción entre las víctimas de agresión sexual que padecen deficiencias mentales y las que no lo son es irracional y, por tanto, inconstitucional.

Year 

2011

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