J.J.R. v. Attorney General's Office

The defendant was convicted for soliciting women to prostitute themselves and was consequently fined and sentenced to six years of imprisonment for procurement, and eight years of imprisonment for human trafficking. During his appeal, the defendant raised a procedural objection, challenging the admissibility of evidence demonstrating his involvement in women’s prostitution in Honduras. In addition to reaffirming its longstanding practice of dismissing appeals for failing to state arguments with particularity, the Supreme Court dismissed this objection on the grounds that the accused had an opportunity to challenge the admissibility of evidence during the first trial, and failed to do so. Concerning the second appeal, the defendant argued that no human trafficking occurred, as the elements of the crime, as codified in Honduras criminal law and international conventions, was not met. The defendant argued that he merely invited women to conduct prostitution, and never forced them nor did he participate any further in their transportation to Tegucigalpa (the capital) to conduct these activities. The Court agreed with the defendant’s argument and reversed the human trafficking conviction. ​

 

El acusado fue condenado por solicitar mujeres para que se prostituyeran. Como consecuencia, fue multado y condenado a seis años de prisión por adquisición y ocho años de prisión por trata de personas. Durante su apelación, el acusado presentó una objeción al proceso, impugnando la admisibilidad de las pruebas que demuestran su participación en la prostitución de mujeres en Honduras. Además de reafirmar su práctica de descartar apelaciones por no presentar argumentos con particularidad, el Tribunal Supremo descartó esta objeción por el hecho de que el acusado tuvo la oportunidad de impugnar la admisibilidad de las pruebas durante el primer juicio y no lo hizo. Con respecto a la segunda apelación, el acusado argumentó que no hubo tráfico de personas, ya que los elementos del crimen, tal como están codificados en el derecho penal de Honduras y las convenciones internacionales, no estaban probados. El acusado argumentó que simplemente invitó a las mujeres a ejercer la prostitución, y nunca las obligó a hacerlo, ni tampoco participó en su transporte a Tegucigalpa (la capital) para llevar a cabo estas actividades. La Corte estuvo de acuerdo con el argumento del acusado y revocó la condena de trata de personas.

Geographical location 

Year 

2013

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